Acerca de Love California Church
Una iglesia joven con un mensaje antiguo: Jesús para todos.

Conoce a nuestros pastores
Los pastores Moisés Herrera y Pahola Marino son los fundadores y pastores principales de Love California Church. Su pasión por ayudar a las personas a conocer a Jesús es el motor que los impulsa: el ver a cada uno crecer en fe y descubrir su propósito en Dios.
El pastor Moisés nació en Phoenix, Arizona, en un hogar pastoral que sembró en él un profundo amor por Dios desde su niñez. Como músico, adorador y predicador, cuenta con más de 20 años de experiencia pastoral — plantando iglesias, desarrollando líderes y enseñando fielmente la Palabra de Dios.
La pastora Pahola nació en Venezuela y creció en una familia entregada al ministerio, hija del ministro y músico Stanislao Marino. Desde los ocho años de edad comenzó a ministrar a través de la música y, junto a su familia, ha viajado a diferentes países compartiendo el mensaje de esperanza de Jesucristo mediante la predicación y la música.
Casados en 1995, Moisés y Pahola sirvieron juntos más de 20 años en el ministerio pastoral en Arizona y, posteriormente, 10 años en el ministerio evangelístico y musical, llevando el mensaje de Cristo a iglesias y comunidades en diferentes lugares. En respuesta al llamado de Dios, se mudaron a Temecula, California, donde en febrero de 2024 fundaron Love California Church — y desde entonces han visto a Dios transformar vidas, restaurar familias y levantar una comunidad apasionada por Jesús.
Su convicción: nadie está fuera del alcance de la gracia de Dios — en Cristo, toda vida puede ser restaurada y transformada. ¡Nos encantaría conocerte y darte la bienvenida a casa!
Qué creemos
Visión
Enseñar a cada persona a guardar lo que Jesús nos mandó, por medio de grupos en casa, y otros ministerios, donde se nos enseña a servir a Dios y a las personas.
Misión
Amar y ayudar a cada persona en Love California Church a creer en Jesucristo, pertenecer a su familia, a aprender de su palabra, e instruirlos en la fe para que sean discípulos activos que establezcan el Reino de Dios en la tierra.
Credo
La Biblia. Creemos que la Biblia, que contiene el Antiguo y el Nuevo Testamento, es por sí sola la única Palabra de Dios inspirada e infalible. Que contiene todo lo que se necesita para guiarnos en la piedad y en la conducta cristiana práctica. Por lo tanto, aquellos que se aplican a estudiar su contexto literal, histórico-gramatical, pueden entender con precisión la Palabra de Dios.
El Dios Trino. Creemos en el único Dios vivo y verdadero, eternamente existente en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Salvación. Creemos que el Señor Jesucristo murió por nuestros pecados según las Escrituras. La salvación es un don gratuito, basado en los méritos de la muerte y la resurrección de Cristo, y se apropia por la fe, el arrepentimiento personal, la creencia en el Señor Jesús y la aceptación personal de Él en la vida de uno como Señor y Salvador. La salvación debe producir un estilo de vida activo de amorosa obediencia y servicio a Jesucristo nuestro Salvador.
La Iglesia. Creemos que al poner nuestra fe en el Señor Jesucristo como Salvador, el creyente pasa a ser parte del Cuerpo de Cristo, del cual Jesús es la Cabeza. Las Escrituras ordenan a los creyentes reunirse localmente para dedicarse a la adoración, la oración, la enseñanza de la Palabra, el compañerismo, las ordenanzas del bautismo y la comunión, el servicio al cuerpo local a través del desarrollo y uso de talentos y dones espirituales, y la extensión al mundo para hacer discípulos. También creemos que cada miembro de la Iglesia debe contribuir financieramente, trayendo ofrendas y diezmos voluntarios para el sostén y avance de la obra de Dios, creyendo que Él prospera y derrama de Su bendición hasta que sobreabunde, según Malaquías 3:10.
El Bautismo y la Santa Cena. La Palabra de Dios impone a la Iglesia dos ordenanzas perpetuas del Señor Jesucristo. La primera, el bautismo, es la ordenanza de la inmersión en agua y una señal exterior de lo que Dios ya ha hecho en la vida del individuo, y es un testimonio para todos de que la persona ahora pertenece a Jesús. Es identificación con Jesús y se efectúa en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La Cena del Señor es una conmemoración de la muerte de nuestro Señor Jesús y se hace en memoria de Él hasta que Él venga otra vez; es una señal de nuestra participación en Él.